Datos y ciudades inteligentes: ingredientes para una vida mejor en Mexico

Iberoamerica 11 de junio de 2018 Por
Las ciudades inteligentes están volviéndose una realidad. México no se está quedando atrás, porque hay una gran oportunidad para mejorar la calidad de vida y esa oportunidad son los datos.
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Algunos ejemplos que se han logrado en la Ciudad de México, la capital del país y top en el camino de las Smart Cities, es que las autoridades están migrando varios de los servicios públicos a la red, y dotando de conectividad a varias zonas de manera gratuita, pero eso no es suficiente.

Hoy en día es preciso echar mano de los datos para construir las ciudades que queremos. Pero, ¿cómo manejar toda clase de datos, de diversas dependencias, iniciativas, personas e instituciones?

¿Cómo darles forma? Ese es el reto. Para ello, Alejandro Echeverría, de Open Data Institute Charter Mexico, afirma que es necesario mejorar el uso de datos, y propone algunas directrices para lograrlo. Que los datos sean:

  • Comprensivos
  • Abiertos
  • Accesibles
  • Reutilizables
  • Interoperables

y generados por los mismos ciudadanos

Porque, como, muchas veces se mencionó en el panel “Datos Abiertos y Laboratorios Urbanos. Detonadores de Innovación Urbana”, parte del evento “Digitalizacion, big data y ciudades inteligentes”, presentado por el Instituto Mexicano de Ciudades Inteligentes Sustentables y Sostenibles*, “los datos en México están fragmentados”.

Alejandro mencionó un ejemplo de lo anterior: “en ocasiones hay restricciones legales sobre quién puede generar datos, un caso de ello es el Inegi,” aseguró.

Afirmó también que, entre los retos que enfrentan los datos en general, sobre todo en México, se encuentra una infraestructura deficiente para presentar la data y la falta de estandarización.

Así que hay mucho trabajo por hacer. Los datos son una parte fundamental en el camino de la creación de Smart Cities, ejemplo de ellos son las decenas de apps que pueden ayudar a un ciudadano habitante de una ciudad inteligente, a conocer en qué momento pasará el bus, el tren o el metro.

Port ello, si se mejorara el tránsito en un tres o cinco por ciento en la ciudad, habría una gran diferencia para el estilo de vida de la población.

Mejorar la calidad de vida es una de las metas de los datos y, en ello, va implícita la mejora de la economía.

¿Colapso?


De acuerdo con datos del IMCISS, en 2030 viviremos el 70% de las personas en urbes y para 2050 el 90%. Por tanto, necesitamos ciudades inteligentes

El número que los expertos de IMCISS han revelado, es aplastante. Para 2050 el 90% de las personas viviendo en urbes, significa la necesidad de crear y adaptar ciudades a la inteligencia.

Quienes habitamos en ciudades y urbes de México, necesitamos concentrar esfuerzos que nos ayuden a tener calidad de vida.

Pero, ¿qué es una ciudad Inteligente? Una Smart City, así también conocida, debe ser el centro del diálogo, diseño y desarrollo de los centros urbanos, para respirar, vivir, alimentarnos, trabajar y divertirnos en un entorno con salud social, ambiental y económica.

No es tarea fácil, pero tampoco imposible en México. De acuerdo con el IMCISS “solo tenemos que integrar las piezas adecuadas para construir la habitabilidad al proponer ciudades resilientes que impulsen el liderazgo de empresarios, gobiernos y ciudadanos”.

Para ello, el Instituto planea conformar un plan de acción que contribuya a la calidad de vida de quienes habitan las ciudades y urbes de México.

Entender el contexto en el que se encuentra cada asentamiento humano de México para identificar sus recursos ambientales e intelectuales”, es imprescindible.


“México cuenta con el potencial de ser referente internacional para el diálogo, diseño y desarrollo de Ciudades Inteligentes”, afirma el IMCISS, pero, ¿cómo? A través del diseño de mecanismos que ayuden a preservar los recursos sociales, naturales y económicos de las ciudades de México para convertirlas en Ciudades Inteligentes.

Pablo Colás, presidente del IMCISS, afirmó que “hay que tomar conciencia de que el crecimiento es muy acelerado, y que este crecimiento impacta desde luego al medio ambiente, pero cuando hablamos que para el 2050 el 90% de la población vivirá en ciudades, hay que pensar en el campo, de qué se van a alimentar estas grandes ciudades”.

Entonces la acción de la sociedad es muy importante; es decir, cuánta gente requerimos en las ciudades y quiénes deben estar en ellas. No debemos soslayar en el campo, si no vamos a entrar en colapso”, dijo.
Asimismo, afirmó que el IMCISS busca trabajar en los llamados “laboratorios de resiliencia” con la función y la claridad de qué es lo que se tiene que hacer en una emergencia.

“Estos laboratorios tienen que estar completamente preparados para saber accionar y sólo en su caso reaccionar en una crisis”

En esta ciudad hay que trabajar intensamente en ellos y aun así en buena medida vamos a estar mitigando”.
“Afortunadamente en ceros no estamos”, aseguró. “Está toda la actividad de organización civil que es buena, sin embargo, ¿en qué términos se queda corta? En que no tiene tanta gente para actuar y quizá no exista tanto presupuesto para hacerlo”.

Aún queda mucho trabajo por hacer.