La Ciudad Verde: Curitiba

Iberoamerica 21 de marzo de 2018 Por
Curitiba es la capital del estado de Paraná, al sur de Brasil, pero también es conocida como la “ciudad sonrisa” y “ciudad ecológica”. Ganó notoriedad en la década de 1970 por su planificación urbana y su preocupación por el desarrollo sostenible.
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Es por ello que ha ganado diversos premios y es tema de muchos estudios, entre ellos el Latin American Green City Index patrocinado por Siemens, el cual evalúa el desempeño ambiental de las principales ciudades de América Latina en 8 categorías: Energía y emisiones de CO2, Uso de la tierra y de los edificios, Transporte, Desperdicio, Agua, Saneamiento, Calidad del aire y Gobernanza Ambiental. En él se destaca como una ciudad cuyo desempeño ambiental está muy por encima de la media.

Curitiba pasó por transformaciones importantes en los mandatos del arquitecto y urbanista Jaime Lerner (1971-75, 1979-84 y 1989-93) que trabajó junto al Instituto de Investigación y Planificación Urbana de Curitiba (IPPUC). Al principio de su primer mandato el arquitecto tomó una decisión audaz: transformar una de las principales y más concurridas calles comerciales de la ciudad en la primera calzada exclusiva para peatones de Brasil. Otro elemento importante fue la implementación de un innovador sistema de transporte público el BRT (bus rapid transit) el cual funciona de modo similar a un metro.


En los años 80 hubo una gran ampliación de áreas verdes. Hoy en día la capital cuenta con 64,5 m² de área verde por habitante, 36 espacios urbanos de preservación, diversos parques. Todo ello además de promover encuentros entre los ciudadanos en el espacio público, mejoran el drenaje natural del agua de lluvia y la calidad del aire. Lo que diferencia a Curitiba de las demás ciudades brasileñas es que busca su propia sostenibilidad por medio del poder público en colaboración directa con la propia sociedad. Un ejemplo de ello son los programas de reciclaje de la basura, como el CAMBIO VERDE, donde las personas con bajos ingresos pueden intercambiar basura reciclable por frutas y verduras, o el ECO CIUDADANO donde los recolectores de material sostenible tienen la oportunidad de convertirse en trabajadores formales.

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Resido en Curitiba desde hace 21 años y creo que la ciudad es sin duda muy agradable, y la clave ha sido la educación. La mayor parte de los curitibanos tienen una gran conciencia ambiental que ha sido y sigue siendo cultivada desde la infancia en las escuelas por medio de actividades dirigidas a la educación ambiental promovidas en colaboración con el estado. De esa manera se involucra a los ciudadanos desde el principio en todo lo relativo a la sostenibilidad de la propia ciudad. Además, la planificación urbanística es eficiente e inteligente, la ciudad posee mucha lógica, las calles se mantienen limpias y bien arboladas, y se cuenta con una gran variedad de espacios públicos de calidad.

Sin embargo, la calidad de vida ha disminuido en los últimos años ya que la ciudad no parece estar acompañando bien la expansión urbana y poblacional. Hoy Curitiba tiene casi 2 millones de habitantes, se ha sobrecargado el transporte público, lo cual, sumado la inseguridad y la falta de infraestructura para el uso de bicicletas, hace que muchas personas opten por el uso del coche, congestionando el tráfico y aumentando los niveles de contaminación.

Curitiba tiene un gran desafío por delante: comprender su nueva realidad y encontrar una manera creativa para resolver sus nuevos problemas. De esa forma conseguirá restaurar su imagen de ciudad innovadora y continuará desarrollándose de manera sostenible.